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Jun

Michael Ross

 Michael Ross, ex socio de Latham & Watkins (Los Angeles), ex-Senior Vicepresidente and General Counsel for Safeway, Inc.. Actualmente es professor adjunto de la Universidad de Virginia School of Law and University of California Berkeley School of Law y autor del libro Ethics & Integrity in Law & Business – Avoiding ‘Club Fed’

  1. Teniendo en cuenta los cambios en el mercado legal de los Estados Unidos en estos últimos años y la saturación que ha experimentado por el aumento del número de abogados jóvenes ¿cuáles consideras que son las habilidades que diferencian a un abogado con éxito?

Los despachos de abogados continúan premiando cuantiosamente a los abogados que captan clientes y aseguran la continuidad del negocio. Para que el esfuerzo de los abogados se traduzca en éxito, es necesario que demuestren un interés sincero por sus clientes y el negocio que éstos desarrollan. Es muy habitual ver a los abogados destacar sus logros personales y la reputación y “pedigree” de la firma para la que trabajan, lo cual no genera el mismo interés para los clientes y potenciales clientes. El abogado tendrá que forjar su reputación contribuyendo al éxito de su cliente pero también es necesario que sea capaz de ganarse la confianza y credibilidad del asesor jurídico interno y los principales ejecutivos de la empresa. Igual de importante es que cuando un abogado o despacho cometa un error, sea capaz de asumirlo y no eluda su responsabilidad.

Los despachos de abogados con un volumen de negocio menor deberían volcar gran parte de sus esfuerzos en tratar de entender el negocio de sus clientes (sin que ello revierta en un coste mayor para los mismos). De esta manera, el abogado podrá referirse a los asuntos legales que le ocupan empleando el mismo idioma que su cliente y tomando en cuenta los resultados cuasi-jurídicos y no jurídicos que pueden producir cada una de las alternativas de acción que se barajen. Los abogados que conocen bien el área de negocio de sus clientes también podrán diferenciarse del resto de abogados en las redes de networking anunciando de manera más eficiente y creativa su especialización y conocimiento del sector.

 ¿Crees que los cambios en el mercado legal han generado a su vez nuevos problemas éticos y retos para los abogados, desconocidos hasta el momento?

El continuo incremento de la competencia por prestar servicios legales a cambio de una remuneración elevada pondrá a prueba a los despachos de abogados que tendrán que introducir modificaciones importantes en sus estructuras de honorarios para poder ofrecer a sus clientes un valor añadido. Tendrán que optimizar la gestión de los recursos que destinan a la dotación del personal contratando abogados a tiempo parcial y con contratos temporales y externalizando algunos de los servicios jurídicos y de soporte. Las firmas también tendrán que explorar e implementar nuevas medidas tecnológicas orientadas a incrementar su eficiencia. Por último, deberían proponer estructuras de pago alternativas y no esperar que sea el cliente quién las proponga o solicite.

Cuanto mayor es la competencia, mayor es la tentación de los despachos de hacerse cargo de asuntos que implican conflictos jurídicos o empresariales o potenciales conflictos de intereses. El incremento de la presión financiera también puede provocar que algunas firmas se concentren más en la facturación, gestión de cobros y la liquidación de los pagos en perjuicio de la propia responsabilidad y ética profesional del despacho. Ante esta presión se acrecienta la necesidad de que la firma proporcione a los abogados una sólida formación ética.

 ¿Cómo crees que afectarán los cambios antes mencionados al proceso de adopción de decisiones por parte de las firmas de servicios legales?

Los despachos de abogados prudentes se volverán más cautos a la hora de adoptar decisiones empresariales significativas tales como la apertura de nuevas oficinas, nuevas áreas de práctica jurídica y las colaboraciones con otros abogados, sobre todo cuando se trate de asociarse con otros despachos o equipos de abogados.

Las firmas que han visto como desparecían otras firmas que en su día gozaron de éxito probablemente también adopten una actitud más colaboradora y transparente en el proceso de adopción de decisiones.

Otros muchos despachos confiarán sus decisiones estratégicas y ejecutivas a directivos no pertenecientes al ámbito jurídico. Aunque las miradas seguirán puestas en los resultados obtenidos durante este año, las firmas deben persuadir a los socios de que lo importante es asegurar la continuidad de la misma aunque ello implique reducir los beneficios a corto plazo. Como forma de estimular a los socios, pueden introducirse sistemas de retribución y compensación complejos y ofrecerse mayores incentivos salariales.

 ¿De qué manera van a verse afectados las estructuras y planes de pago de los abogados en los Estados Unido?

La creciente competencia y los continuos cambios que está experimentando el trabajo interno que desarrollan las empresas harán que se generalice el uso de acuerdos alternativos para el pago de honorarios, incluyendo el establecimiento de cuotas fijas, limitaciones de los precios, primas y descuentos a asesores jurídicos externos. Este tipo de acuerdos sobre todo predominará cuando se trate de asuntos de menor importancia.

 ¿Cómo prevés que será el mercado legal en los Estados Unidos dentro de 10 años?

El mercado de servicios legales continuará fragmentándose. Los despachos de abogados van a competir a todos los niveles por conseguir abogados capaces de generar negocio. Se reducirá el número de despachos de abogados de gran y mediano tamaño que se encarguen de las consolidaciones empresariales y concursos de acreedores y en cambio aumentará el número de firmas “boutique”, especializadas en un sector concreto, que prestan asesoramiento jurídico de alta calidad.

Las firmas de gran tamaño, en su mayoría multinacionales, competirán enérgicamente por prestar servicios legales de gran valor añadido como son el asesoramiento en operaciones de Fusiones y Adquisiciones de Empresas, la financiación de proyectos y empresas, los procesos de quiebra y restructuraciones empresariales y la representación de sus clientes en litigios que impliquen valores, cuestiones de derecho de la competencia y la obtención y gestión de patentes.

La competencia entre los despachos pequeños será por procurar llevar asuntos más rutinarios que impliquen un riesgo menor, tales como cuestiones de de derecho laboral y asuntos procesales derivados de temas contractuales, la gestión de licencias de propiedad intelectual, contratos de leasing y otras operaciones inmobiliarias.

Los despachos medianos van a verse sometidos a una presión sustancial por mantener sus clientes habituales y conseguir sobrevivir en un mercado saturado de despachos de gran y pequeño tamaño.

Las asesorías jurídicas de las empresas continuarán creciendo y absorbiendo trabajo que antes era externalizado a otros despachos como las cuestiones procesales rutinarias y los procedimientos regulatorios. Los abogados internos trabajarán codo a codo con los departamentos de compliance para tratar de reducir los riesgos legales de la compañía. Estarán sometidos a una presión continua para reducir precios y se les exigirá ser más metódicos a la hora de contratar servicios de asesoramiento jurídico externo y evalua

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